Una denuncia llevó a la localización de tres adolescentes originarias de Tenejapa, Chiapas, que presuntamente eran víctimas de trata de personas en la modalidad de explotación laboral en Playa del Carmen, de acuerdo con la Fiscalía General del Estado.
Las jóvenes quedaron bajo resguardo del Sistema DIF. La autoridad mantiene reservadas sus identidades, por lo que Matiz Ciudadano no publicará imágenes ni datos que permitan reconocerlas.
Jornadas de hasta 12 horas
La investigación ministerial señala que las adolescentes realizaban tareas de limpieza, preparación de granos de elote y lavado de utensilios. Después eran trasladadas en triciclos para vender elotes y esquites en la zona centro.
Según la Fiscalía, la jornada se extendía aproximadamente de la una de la tarde a la una de la mañana. Las ventas atribuidas a la actividad oscilaban entre 4,400 y 10,800 pesos por día, mientras ellas recibían una remuneración inferior a la legalmente establecida.
Una detención y cuatro cateos
Agentes de investigación cumplimentaron una orden de aprehensión contra Angélica “N”, identificada por la autoridad con el alias de “La Patrona”. Su situación jurídica deberá ser definida por un juez; la detención no equivale a una sentencia y conserva la presunción de inocencia.
En diligencias coordinadas con la Guardia Nacional, la Secretaría de Marina, la Policía Municipal y el DIF, se ejecutaron cuatro cateos en inmuebles de In House, Villas del Sol Plus y la avenida 15 Norte.
Qué fue asegurado
La FGE reportó el aseguramiento de triciclos, vaporeras, teléfonos celulares, documentos, prendas de vestir y libretas con anotaciones. En uno de los predios también se encontró hierba con características similares a la marihuana y una trituradora metálica.
Los inmuebles quedaron bajo resguardo y los indicios fueron turnados al Ministerio Público. Corresponderá a la investigación establecer el origen de cada objeto y su relación, en su caso, con los hechos denunciados.
El dato que importa
La intervención exhibe un riesgo que puede permanecer oculto en actividades comerciales cotidianas. La presencia de menores trabajando largas jornadas, sin libertad sobre sus ingresos o alejados de sus redes familiares, puede ser un indicador de explotación y debe reportarse a las autoridades.
